Ser madre, un oficio de valientes
El ser madre es un oficio de valientes. Mujeres que deciden tener un hijo solas, deben afrontar una doble carga de responsabilidad y varias dificultades. Los cambios que implican ser madre no solo son económicos, sino también emocionales y físicos. Además la maternidad en el siglo XXI implica sacrificios como el recurrir a terceros para el cuidado de sus hijos y así no descuidar el ámbito laboral. Es una faceta llena de sorpresas y cambios que transforman la vida por completo.
Las madres jóvenes solteras comprenden una población en el Ecuador del 38% de las mujeres, según datos estadísticos de Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), en la actualidad ya es casi normal ver a menores de 15 años embarazadas.Desde un punto de vista cultural se ha convertido en un problema social que abarca el trasfondo de una prevención natal, la cual es aún cuestionada por ciertos sectores educativos. Sin embargo, y lamentablemente, la mayoría de estas jóvenes deciden abortar y no enfrentar su responsabilidad, y el otro por ciento deciden convertirse en madres. Los problemas tanto psicológicos y emocionales que enfrentan estas nuevas madres son complicados y en ciertas ocasionas se llega a un punto de odio hacia la criatura, pero cuando deciden ser madres demuestran su valentía y coraje de enfrentar junto con su hijo.
Es así que el ser madre, no solo implica cariños, cuidados y demás, si bien es cierto la base fundamental de una madre son sus afectos. Los factores externos, como el dinero, el tiempo y demás, forman un 40% de su labor diaria. Un hijo llega para iluminar la vida de su madre pero también conlleva muchas responsabilidades. Los cambios que sufrir la mujer son incontables, no solo físicos y económicos, sino también emocionales. Un claro ejemplo se puede constatar en los varios roles que debe cumplir entre ser mujer, madre y esposa. Su tiempo se ve drásticamente dividido, pero tanto sacrificio sin duda alguna tiene sus recompensas, que mejor que su propio hijo le brinde las mismas mediante una sonrisa o una caricia.
Uno de los factores primordiales en la vida de un hijo es el cuidado que se le da. Es un hecho que al ser jóvenes y madres a la vez uno de los sacrificios más controversiales es el tiempo. Los bebés requieren de un cuidado extremo, casi las 24 horas del día, al crecer tienen mayor independencia pero el tiempo que se les brinde es fundamental para la relación. Para encontrar un equilibrio en la vida familiar y laboral recurren a niñeras, amigas, abuelas o hasta a completos desconocidos a quienes les confían lo más valioso, sus hijos. En muchos casos son sus madres las que educan a sus nietos y toman el rol de madres nuevamente.
El porcentaje de madres solteras y jóvenes ha aumentado en los últimos tiempos y esto conlleva cambios culturales, sociales y económicos. A la vez el proceso de convertirse en madre es transformador, doloroso, intenso pero tiene su recompensa. Es por esto que ser mamá es más que un título, es un don y un oficio que transforma las facetas de la vida y le da un giro total. Sin embargo no es una tarea fácil, hay riesgos y decisiones que afrontar. Ser madre es sin duda una entrega de valientes.
Johanna Rosales
Lizeth Carvajal
martes, 10 de mayo de 2011
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